domingo, 13 de noviembre de 2011

Desarrollo del Niño







“DESARROLLO DEL NIÑO"

El desarrollo general se manifiesta en una serie de cambios en la estructura y la funcion del organismo; es un proceso que va desde el nacimiento hasta la madurez.

Las facultaes de orden intelectual, afectivo y social, necesitan tanto de la maduración de los procesos orgánicos (o factores intrínsecos) como de la relación con los factores externos (o extrínsecos).

Piaget y Wallon conciben el desarrollo psíquico del individuo como una construcción progresiva, que se lleva a cabo por la interacción entre el individuo y su medio ambiente, o sea, entre los factores íntrinsecos y extrínsecos.

La conciencia moral y la conciencia intelectual se elaboran en estrecho contacto con el medio social, mediante las relaciones que el niño establece con las personas y con los objetos que le rodean y se van formando el sujeto afectivo y el sujeto cognoscitivo. Existen dos tipos de relacion son el interrelacionismo y el interaccionismo.

El interaccionismo es la relacion entre el sujeto y las demás personas; ésta permite al individuo ubicarse entre el resto de los hombres. Trata, por tanto, de la interacción del sujeto-objeto, básicamente entre el niño y la madre. En esta primera relación se forma el sujeto afectivo.

El interaccionismo es la relación entre el sujeto-objeto, de la cual se deriva la formación del sujeto cognoscitivo.

La afectividad y la interiligencia son fenómenos paralelos y entrelazados. Durante la infancia, la conjuncion del sujeto afectivo y cognoscitivo conforma el sujeto social.






EL DESARROLLO ANTES DEL NACIMIENTO



En el estudio de la formación de la conducta humana lo más importante es lo que sucede después del nacimiento, mediante la utilización que la cultura hace de la inmadurez. La socialización del ser humano se realiza precisamente gracias a la cultura, que es como una segunda matriz en la que el niño se desarrolla. Las influencias que se ejercen sobre él después de nacer pueden llevarle por un laberinto de caminos, que se van haciendo al desarrollarse, mientras que lo que sucede desde la concepción al nacimiento está establecido de una manera más rígida por los rasgos que son característica de nuestra especie y que hemos heredado. Sin embargo, ya desde esa etapa anterior al nacimiento pueden producirse sucesos que le afecten en su desarrollo posterior.



LA FECUNDACIÓN



Cuando un espermatozoide penetra en el óvulo se inicia un proceso a lo largo del cual se van a ir formando las distintas estructuras corporales, y que este proceso culmina con el nacimiento, que es cuando se inicia una nueva vida, fuera ya del útero materno, en la que el niño es un ser separado de la madre, que tiene que hacer funcionar sus órganos por sí mismo, aunque todavía depende de los adultos que le cuidan.



El nuevo ser comienza a formarse cuando los espermatozoides –las células germinales masculinas- que el varón ha lanzado por millones llegan hasta el óvulo –la célula germinal femenina- y todos tratan de penetrar en su interior, pero sólo uno puede conseguirlo, pues a partir del momento en que lo ha hecho la membrana del óvulo se vuelve impenetrable para los demás. Esa unión del espermatozoide y del óvulo se denomina cigoto y es una célula que tras sucesivas divisiones dará lugar al nuevo ser.



En el interior de cada una de las células de nuestro cuerpo tenemos 23 pares de cromosomas, y en ellas se contiene toda la información genética que determina las características de cada uno de nosotros. Pero los espermatozoides y los óvulos tienen sólo 23 cromosomas simples, en lugar de 23 pares, de tal manera que cuando se juntan se reúnen los 23 pares que hay en una célula ordinaria. Así pues, cada uno de los progenitores aporta 23 cromosomas y en la reunión de ambos está contenida toda la información genética sobre cómo será el niño que empieza a formarse.



La información sobre el sexo del nuevo ser está contenida en uno de los cromosomas. Las mujeres tienen en el óvulo un cromosoma sexual del tipo X (llamado así porque su forma recuerda la que esa letra), y en el resto de las células de su cuerpo un par de cromosomas XX, mientras que entre los espermatozoides los hay con un cromosoma tipo X, o con un cromosoma tipo Y, y los varones tienen en sus restantes células un par de cromosomas XY.



EL CRECIMIENTO DEL NUEVO SER



La duración total de la gestación en la especie humana es de 9 meses equilavente a 38 semanas, es decir, 266 días y el desarrollo intrauterion se acostumbra a dividir en tres periodos. El periodo se denomina preembrionario o del cigoto y tiene una duración de unas dos semanas. El segundo es el periodo embrionario, durante el cual empiezan a aparecer los primeros órganos y dura hasta las ochos semanas y media, aproximadamente, es decir, hasta los dos meses. El tercer período, demoninado feta, se prolonga hasta el nacimiento.



El cigoto empieza a dividirse y crecer inmediatamente después de la fusión y el número de células se multiplica rápidamente. Hacia las dos semanas la masa de las células se adhiere a la pared del útero y se forma la placenta dentro de la cual se desarrollará el futuro del ser humano.



Desde la implantación en el útero hasta los dos meses se habla del periodo embrionario, y durante esas seis semanas se producen rapidísimos cambios en el embrión, que conducen a la diferenciación de las distintas partes y órganos del cuerpo. Hacia la cuarta semana el embrión empieza a ser visible a simple vista alcanzando un tamaño de unos dos milímetros y empieza a formarse la cabeza, el corazón y el intestino. A partir de la sexta semana se empiezan a distinguir en la cabeza rasgos de los ojos, los oídos y nariz, y en la séptima semana comienzan a aparecer las manos y los pies. Al terminar este período, el embrión tiene aproximadamente unos tres centímetros y su forma se parece ya a la de un ser humano, al tiempo que empiezan a observase los primeros movimientos, aunque la madre no perciba esos movimientos hasta el cuarto o quinto mes. Éste es el período más delicado del desarrollo intrauterino en el que pueden producirse alteraciones en la formación de los órganos.



ASPECTOS PSICOLÓGICOS DEL DESARROLLO INTRAUTERINO



No se sabe muy bien cuáles son las relaciones que pueden existir entre el estado psicológico de la madre y el desarrollo del feto, aunque se admite que esas relaciones existen. Parece que la atención emocional de la madre durante el embarazo puede afectar al desarrollo del nuevo ser. En efecto, la ansiedad y la tensión inducen la producción de hormonas en la madre que se transmiten al feto y algunas como la adrenalina reducen la cantidad de sangre que le llega, Puede decirse, por tanto, que las madres en tensión transmiten esta tensión al feto.



Así pues, los hábitos y las costumbres de la madre parece que pueden tener influencia sobre el desarrollo del ser en gestación. Respecto a los movimientos, se observa que el feto se mueve más cuando las madres están fatigadas o en situación psicológica difícil, soportando tensiones emocionales; en ese caso los fetos son más irritables e inquietos. Pero, como se ve, la comunicación entre la madre e hijo parece que es de tipo químico, es decir, que se establece básicamente a través de las sustancias que la madre envía.



EL RECIEN NACIDO



Tras el período de gestación ha llegado por el tiempo de que el niño salga al mundo. El momento del nacimiento es sin duda un instante de choque por el cambio que supone pasar de encontrarse en un ambiente perfectamente controlado y estable, con todas las funciones vitales satisfechas por otra persona, a tener que enfrentarse directamente con un ambiente mucho más cambiante e incluso hostil, en el que la supervivencia resulta más difícil.



El recién nacido pasa la mayor parte del tiempo durmiendo, entre 16 y 20 horas al día. Su ritmo de actividad, que se repite regularmente a lo largo de la jornada, es el siguiente. El niño se alimente varias veces al día y cada sesión dura alrededor de 20 minutos; después de la alimentación permanece durante unos minutos despierto, luego va cayendo lentamente en un estado de adormecimiento y finalmente se duerme.



LAS CAPACIDADES DEL RECIEN NACIDO



El recién nacido parece un ser muy desvalido que necesita continuamente la presencia de los adultos para sobrevivir, pero, sin embargo, si nos fijamos detenidamente vemos que posee muchas capacidades, algunas de ellas muy notables y complejas. Puede alimentarse, succionando y tragando, eliminar los residuos, dormir, llamar la atención de los otros, reaccionar ante estímulos del entorno y actuar de alguna manera, aunque sea rudimentaria, sobre las cosas. No es por tanto un ser incapaz y parece bastante bien adaptado a un mundo en el que generalmente está rodeado de adultos dispuestos a atender sus necesidades.



La idea de un ser indefenso, que sólo es capaz de llorar, comer, defecar y dormir se contrapone con otra que le atribuye desde muy pronto una serie de capacidades sorprendente, pero sobre todo en el terreno de las relaciones sociales con los otros.



EL MECANISMO DEL DESARROLLO



Aunque hemos podido comprobar que las capacidades del recién nacido son más notables que lo que generalmente se le atribuye, no puede dejar de sorprendernos los rapidísimos cambios y avances que se producen en poco tiempo, de tal modo que ya a los tres o cuatro meses se observa que el niño pasa mucho tiempo despierto, y sobre todo cómo explora su entorno de forma activa y se interesa por las personas y los objetos.



El niño de dos años se mueve libremente, anda, se dirige activamente a otros niños, ha empezado a hablar y es un ser mucho más social. El niño de siete años, que asiste a la escuela, quizá desde varios años atrás, busca la explicación de muchas cosas y toma una gran cantidad de iniciativas en sus relaciones con otros chicos, mientras que el adolescente mira críticamente la sociedad en la que vive y a los adultos que le rodean y elabora sobre su futuro.



EL RECONOCIMIENTO DE LOS OBJETOS



Hemos de suponer que el recién nacido, carente de toda la experiencia sobre la realidad y capaz sólo de ejercitar sus reflejos, de transmitir información sobre sus estados y de recibir cierta información sensorial sobre el entorno, vive en un mundo constituido por cuadros cambiantes, en el que no hay apenas organización. Son impresiones que se superponen y que no pueden todavía atribuirse a cosas o a personas por falta de experiencia con ellas. Sin embargo, el niño posee disposiciones que le van a permitir, en el intercambio con el mundo, extraer propiedades invariantes. Un ejemplo sería la capacidad para explorar visualmente las zonas de contraste, lo que le facilitará diferenciar objetos. Sus progresos van a consistir precisamente en organizar esa realidad y construir una imagen de ella con algo estable, como algo que permanece y que no se esfuma cuando dejamos de percibirla.



El niño empieza a reconocer las situaciones y los objetos cuando puede aplicar de nuevo esquemas que ya aplicó con anterioridad y obtiene los mimos resultados.



Cuando puede utilizar un mismo esquema en una situación nueva es que ésta resulta semejante a otra anterior.






1 comentario: